El ‘Sarko-error’

Hay veces en las que puedes cometer muchos errores en tu carrera política. Otras veces no. Tras un traspié en campaña, un asesor se acercó a Michel Ignatieff, que entonces era el candidato de los liberales a primer ministro de Canadá. “Michael, cada político tiene nueve vidas; en este lío te has gastado ocho”.

La política es así: los errores se pagan caros. No solo cuando un político abre la boca, sino también cuando se equivoca en su estrategia. Desconozco cuántas vidas le quedaban en el contador al ex presidente de la República francesa, Nicolás Sarkozy, lo que sí sabemos es que ya, seguramente, no le quede ninguna. Ha cometido un error tremendo, que parece de principiante, pero que advierte al resto de Europa.

Ayer se celebró la primera ronda de las primarias del partido de centro derecha ‘Les Républicains’, fundado, precisamente, por el ex presidente. Y éste cayó. En primera ronda. A las primeras de cambio. Pasaron a la segunda vuelta (que será el domingo que viene) François Fillon, ex primer ministro del mismísimo Sarkozy, y Alain Juppé, que es alcalde de Burdeos y ex ministro de Asuntos Exteriores. Durante su tiempo como ministro sus jefes eran Fillon y Sarkozy. Todo queda en familia.

El ‘Sarko-error’ debe ser un aprendizaje para todos

El caso es que todas las encuestas presentaban a Sarkozy en la segunda ronda. ¿Por qué no ha pasado? Sin ánimo de golpear a las encuestas (otra vez), creo que hay otras razones que se escapan a una llamada telefónica de un encuestador. El ‘Sarko-error’ debe ser un aprendizaje para todos.

Nicolás Sarkozy se presentó con una baza de ‘antiestablishment’. Sí, aunque sea difícil de creer, lo hizo. No está mal como estrategia, teniendo en cuenta la tendencia política que toma el país (y Europa, y el mundo), y si consigues coordinar la idea de que vienes a cambiar el orden establecido pero que ya tienes experiencia en el cargo, puede que te salga bien, aunque sinceramente veo pocas posibilidades de ello. El problema no es ese.

La baza ‘antiestablishment’ de Sarkozy era difícil de creer: fundas un partido y lo llenas de ex primeros ministros, ministros de Asuntos Exteriores y un largo etcétera. No hay nada más ‘establishment’ que eso. Ha sido más inteligente (por ahora) la baza ‘antiestalishment’ de Emmanuel Macron, que ha sido el protegido de François Hollande y su ministro de Finanzas, y que ahora ha fundado su propio partido, ‘En Marche’. Macron ha buscado un nicho de la sociedad, que está cansada de la élite política, pero que a la vez no quiere un cambio hacia la extrema derecha, sino de centro. Si le funciona o no es otro asunto.

Emmanuel Macron es un modelo a observar: ‘antiestablishment’ pero desde otra perspectiva

Para el ex presidente su competidora, su riesgo, era Marine Le Pen, la candidata del partido de extrema derecha Frente Nacional. Partiendo de la idea de Sarkozy siempre ha estado muy escorado a la derecha, decidió que si a tanta gente le gustaba la estrategia de Le Pen, él la podía aplicar y arrasar en las primarias de ‘Les Républicains’, además de atraer voto del FN. Pero no.

A una persona que se ha decidido a votar al espécimen de Le Pen no le vas a convencer de que te vote a ti: ¿por qué votar a la marca blanca, Sarkozy, que se ha subido al carro a última hora, cuando puedo votar la versión original? Es un acercamiento pésimo al populismo: ah, si a ellos les funciona, a mí también puede funcionarme. Pues no. Toda Europa debería tomar nota.

Además es una estupidez por varias razones más: si te radicalizas, el votante radical votará a Le Pen, y el votante moderado que antes pensaba elegirte a ti considerará que no cumples con sus requisitos y se largará a otro partido. ¿Conclusión? Pierdes votos por todos los lados.

Sarkozy ha sido el experimento que ha demostrado que luchar contra el populismo con más populismo es una tontería.

Sarkozy ha sido el experimento que ha demostrado que luchar contra el populismo con más populismo es una tontería. Ha cometido varios errores que le han costado la candidatura y, seguramente y ya de forma definitiva, la carrera política (aunque esto ya lo dijo hace 4 años, una mañana en la que reunió a su equipo en el Elíseo y les dijo ‘c’est fini’).

Para poder entender qué ha pasado hay que comprender el sistema francés: habrá una primera ronda en las elecciones presidenciales, y pasarán a la segunda ronda solo dos candidatos. Será Le Pen y otro más. El sistema francés puede ser bastante garantista porque, como ya ha pasado en muchas otras ocasiones, en la segunda ronda todo el voto se aglutina en contra del Frente Nacional (ya le pasó al padre de Le Pen) y gana el candidato alternativo. ¿Pero se imaginan un Sarkozy vs. Le Pen? El deseo de los votantes de izquierdas de ir a votar a Sarkozy para que no gane Le Pen sería mucho menor, habría más abstención y la posibilidad de que ganara la candidata del Frente Nacional sería mucho mayor.

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