Neelie Kroes: más allá de las Bahamas

Neelie Kroes (Rotterdam, 1941) ha saltado a la primera línea mediática esta semana al aparecer en los ‘Bahama Papers’. Según las informaciones publicadas durante esta semana por la ICIJ (International Consortium of Investigative Journalist) de la que forman parte El Confidencial La Sexta. En este post voy a explicar alguna de las otras manchas oscuras que tiene la holandesa en su currículum.


Kroes formó parte, entre el año 2000 y el 2009 , de la junta directiva de Mit Holdings, una empresa creada específicamente para la compra de acciones de la compañía eléctrica norteamericana Engie, según el abogado de la excomisaria.

Kroes formó parte de la Comisión Barroso I y II, primero como comisaria de Competencia (2004-2010) y después ocupó la cartera de Agenda Digital (2010-2014), sin embargo, en el documento en el que todos los comisarios deben informar de su actividad económica durante los 10 años anteriores a tomar el cargo, además de sus bienes financieros, la holandesa no informó de que formaba parte de la una sociedad ‘off shore’, según su abogado, porque no debería figurar allí, todo se debía a “un error administrativo”.

Un error administrativo fue también lo que ocurrió en la Comisión Europea. Por lo visto, y aunque nadie lo ha aceptado oficialmente, Neelie Kroes mandó un correo al presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, el viernes pasado. Sin embargo el equipo del presidente no encontró el correo hasta que los Bahama Leaks salieron a la luz. Según hemos sabido, algunos periodistas, miembros del ICIJ, informaron el lunes o el martes a la Comisión de que publicarían esas informaciones, y ésta busco cualquier correo de Kroes, aunque no se encontró. Hicieron falta cuatro búsquedas el miércoles para encontrar el correo, tal y como conté en mi crónica de Aquí Europa.

Es curioso de que Kroes no supiera que formaba parte de la empresa ‘off shore’. No hay escapatoria: hay que informar de las actividades económicas hasta 10 años antes, y no hay rastro de ello.

Kroes en el pasado

Es difícil que se te olvide algo así cuando tu audiencia ante el Parlamento Europeo, un examen que deben pasar todos los comisarios antes de tomar su cartera, giró continuamente sobre un tema: conflicto de intereses. No convenció a muchos eurodiputados que pidieron, directamente, que retirara su candidatura para ser comisaria de Competencia. A la futura comisaria se le acusó de proponer a un amigo y socio de una empresa naviera de Abu Dabi, a través de algunas cartas, la evasión de impuestos y la quebrantación de normas internacionales. También le acusaron de recibir 75.000 florines holandeses por gestionar unos sobornos en Indonesia a favor de una compañía holandesa, Stork. A pesar del rechazo de parte de la Eurocámara, Kroes pasó el examen.

Los problemas de la comisaria continuaron en ese mismo 2004, cuando The Wall Street Journal reveló su relación con la empresa armamentística Lockheed Martin Corp, a la que asesoró entre septiembre de 1996 y diciembre de 1997. La compañía estaba relacionada con Finmeccanica, una empresa italiana involucrada en la industria aeroespacial, de defensa, energía, comunicación y transportes que, entonces, estaba siendo investigada por la Comisión Europea, precisamente por la cartera que dirigía Kroes. Sin embargo, la normativa del propio Ejecutivo comunitario establecía que al tratarse de una consulta específica para un proyecto concreto el reglamento no obligaba a hacer pública esa actividad anterior a la toma del cargo.

Durante la Comisión Barroso II (2010-2014) el refuerzo de las normas de transparencia hicieron que Bruselas publicara la lista de regalos de más de 150 euros recibidos por los comisarios. De los 38 regalos que se realizaron durante esos cuatro años, 16, poco menos de la mitad, fueron a parar a la comisaria de Agenda Digital, Neelie Kroes. Quizá no apunte a nada en concreto, pero no deja de ser curioso que aglutine tantos presentes. La pena es que no se nos informe del valor real del regalo, así como quién era exactamente quién lo realiza.

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 La buena noticia para Kroes es que al menos a ella no le regalaron ni una daga, como le pasó a Antonio Tajani, que era comisario de industria, o dos botella de alcohol, como a Johannes Hahn, que fue comisario de política regional y es actual comisario de negociaciones de ampliación.

El documento del Parlamento Europeo en el que se resume la audiencia de Neelie Kroes ante la Eurocámara para su confirmación como comisaria de Competencia en 2004 reza así: “como garantía (de que no habría conflicto de intereses, del que ya se le acusaba entonces) renunció a todos sus intereses y cortó sus lazos con empresas”. Por lo que se ve no lo hizo. Y tampoco se cortó cuando salió de la Comisión.

Puerta giratoria

Algo más de un mes después de abandonar su cartera, Kroes no se lo pensó dos veces para aceptar un cargo como asesora especial de Bank of America Merrill Lynch, y la holandesa ya ha sido noticia en los últimos tiempos debido a su último nuevo empleo en la junta directiva de Uber, la compañía que compite contra los servicios de taxis, parte de la “economía colaborativa” a la que impulsó Kroes desde la cartera de Agenda Digital. También saltó a los titulares después de criticar la decisión de Magrethe Vestager, la actual comisaria de Competencia, de multar a Apple para que devolviera 13.000 millones de euros en impuestos impagados a Irlanda.

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