Los bancos en su travesía por el desierto

La decisión que ha tomado el Banco Santander es solo el principio de la travesía a través del desierto que le queda por vivir al sector de la banca. La entidad presidida por Ana Botín ha tomado la decisión de comenzar el cierre de oficinas y sus consiguientes despidos que tienen una razón sencilla: la pérdida de beneficios, los bajos tipos de interés, la falta de demanda de crédito solvente, la necesidad de más fusiones entre bancos y, por último, una digitalización de la banca que, sencillamente, no puede esperar más.

Empezando por los beneficios la banca está en una situación precaria. El ROE (rentabilidad del sector en términos de fondos propios) es una buena radiografía del antes y después de la crisis. Entre 2000 y 2008 el ROE medio de la banca se situaba más allá del 12% y que en 2015 a penas llegó al 6,1%, la mitad. Los bajos tipos de interés han reducido los márgenes de beneficio a un mínimo al que hay que añadir la pérdida de crédito solvente.

A la petición de créditos de individuales también hay que añadir la pérdida de poder de los bancos en la financiación de las empresas. Cuando antes de la crisis los bancos controlaban casi el 90% de la financiación de las empresas no había riesgo de que pasara lo que finalmente ocurrió: que durante la crisis, cuando las compañías vieron que se cerraba el crédito por parte de los bancos fueron a encontrar financiación a otro sitio. Aparecieron alternativas como el MAB (Mercado Alternativo Bursátil), el MARF (impuesto por el Memorándum de entendimiento con la UE) y el ‘Shadow Banking’. En definitiva, la crisis abrió una de las heridas que están haciendo que los bancos se desangren.

La pérdida de los beneficios provenientes de créditos ha obligado a las empresas a buscar margen por otras vías: cobro de comisiones (algo que se irá generalizando hacia todos los servicios de la banca en los próximos años) y reducción de costes. Esta reducción tiene una vía rápida: cierre de oficinas y despido de empleados.

El cierre de oficinas es algo que tiene que ver con los beneficios y con los progresos tecnológicos. Respecto a la rentabilidad no hay duda. España tenía en 2008 una oficina cuadro BCEbancaria por cada 998 habitantes. Entonces solo había un país con más oficinas por habitante, Chipre, que contaba con una oficina por cada 852 personas. Ahora España se ha acercado a las cifras europeas y contaba en 2014 con una entidad por cada 1.452 habitantes. Sin embargo, en el último informe del BCE sobre el sistema bancario europeo, se indica que el camino es seguir en este camino hasta acércanos a las cifras que tiene la media de la Eurozona: una oficina por cada 2.111 habitantes.

Las fusiones eran parte del camino que le quedaba por recorrer a los bancos, pero parece que esto queda aparcado por el momento. Los bajos tipos de interés y la baja rentabilidad del negocio de los bancos ha obligado a aparcar esta tendencia: lo importante ahora es reconducir la digitalización del negocio y recortar unos costes excesivos.

El camino está marcado y es cierto que BBVA y Santander encabezan el cierre de 9.000 oficinas que forma parte del esfuerzo por reducir los costes que sufren las entidades financieras. Sin embargo esta no es la única razón por la que se cierran entidades. Lo cierto es que la llegada de las nuevas tecnologías ha sido un factor fundamental dentro de este proceso y que ahonda aún más en la herida de los bancos. Se buscan cerrar muchas oficinas que cuentan con uno o dos empleados y conseguir oficinas con más empleados y más adaptadas a las nuevas necesidades.

La competencia tecnológica

La aparición de las llamadas ‘Fintech’ podría poner en riesgo el 20% del negocio de los bancos nada más que en los próximos cuatro años, hasta 2020. Los principales sectores en los que las Fintech son fuertes respecto a los bancos es en la banca personal y en los pagos y transferencias. Además, estas herramientas parecen contar con la financiación necesaria: en 2013 la inversión en fintechs fue de algo más de 4.000 millones de dólares y en 2014 esta inversión se triplicó hasta superar los 12.210 millones de dólares en inversión, según un informe de Accenture. Un crecimiento del 201% en la inversión.

Esta digitalización de la banca ha sido una de las razones que han llevado al ERE en el Banco Santander. La propia UGT esgrime que el banco usa esta digitalización para despedir a empleados, que son los que pagan las consecuencias de la reconversión del sector según el sindicato que dice que la modernización del negocio es necesaria pero que tiene por qué ser necesario el despido de empleados.

Ya no hacen falta tantos empleados porque lo que hace falta es avanzar en los servicios digitales que se pueden prestar a los ciudadanos, y lo cierto es que los bancos se han dado cuenta de que no les queda más opción que subirse al barco de la banca tecnológica. Por ejemplo, BBVA ya ha invertido 250 millones de dólares en el desarrollo e inversión de start ups financieras.

A pesar de esta inversión, lo cierto es que los bancos aún no colaboran suficiente con las fintech. Por ejemplo, en 2015, según Accenture se invirtieron 22.000 millones de dólares en estas startupsfinancieras, pero solo 5.000 millones fueron depositados por entidades financieras, el resto corresponden a otros inversores.

Hay muchos tipos de fintech, de pago, de préstamo, de ayuda con las finanzas personales o de crowdfunding, lo cierto es que conforman un nuevo entramado con unos beneficios que Goldman Sachs valora en unos 4,5 billones de dólares. La mejor escenificación de la llegada de las fintechs al negocio de los bancos lo representó el jefe de JP Morgan Chasse, Jamie Damon: “Sillicon Valley iscoming”.

Las fintechs no tienen por qué ser negativas para los bancos si estos saben sacarle partido. Por ejemplo, las startups que más inversión han recogido en 2015 son alternativas a la banca, es decir, que lo que intentan es completar a la banca, no destruirla y tomar su lugar. Esto es importante. Así que los bancos están preocupados por invertir en estas nuevas tecnologías y por intentar aumentar de nuevo sus beneficios pero: ¿es mejor invertir directamente en proyectos fintechs propios, de la casa? ¿O es mejor buscar las startups e invertir en ellas? Lo que está claro es que Europa por primera vez ha apostado más por las tecnologías que los Estados Unidos. Europa duplicó la inversión que hizo EE.UU en las fintechs y acaparó un tercio de la inversión global en estas startupsfinancieras. Eso sí, la inversión está tremendamente localizada en Reino Unido, con algún punto más de inversión en Alemania y en Francia, como refleja un informe de KPMG.

Todos los bancos se encuentran ante el mismo problema: ha cambiado el mercado y la gente ya no acude a pedir préstamos a los bancos, a pesar de los estímulos del Banco Central Europeo. Además los bajos tipos de interés han generado un margen muy bajo para las entidades financieras que están teniendo que buscar ingresos por otros lados, como la creación de comisiones, así como recortar gastos de forma drástica con despidos y cierre de oficinas. Es importante también que ya el propio BCE marcaba el camino a seguir para intentar igualar en toda Europa el número de habitantes por oficina que debe tener cada país, y que concretamente España (junto con Chipre) tiene que hacer todavía más cierres de sucursales para acercarse a los 2.111 habitantes por oficina que tiene la eurozona.

No es menos cierto que ya se busca crédito en otro sitio y que la recuperación económica todavía es débil y no hay mucha solvencia en el crédito. También es cierto que las empresas ya no tienen como única fuente a los bancos. No es menos cierto que las hipotecas a tipo variable ya tampoco son buenas noticias para las entidades financieras que podrían acabar pagando a los deudores. Todo esto es verdad. Y todo esto está haciendo que los bancos se resientan y sufran desde hace tiempo. Sin embargo las fintechs no son un asunto menor, y los bancos quieren hacer hincapié en ello porque ya no es un asunto baladí. Si no actúan rápido en cuatro años estas startups podrían comerse el 20% de su negocio.

El mercado ha cambiado y ya los nuevos clientes no se quedan en el banco por tradición o por miedo a cambiarse, quieren productos personalizados, digitalizados y que les ofrezcan ventajas reales. Ya no se heredan los clientes de padres a hijos y los bancos van a tener que pelear y ofrecer algo al nivel para poder seguir avanzando y sobreviviendo.

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